El sector forestal y agrícola plantea el problema geoespacial al revés que los demás: aquí la vegetación no es un obstáculo que estorba, sino muchas veces el objeto mismo de la medición.
A veces se necesita el terreno bajo el bosque —para un camino, un cortafuego, un estudio hidrológico— y ahí sólo el LiDAR llega. Otras veces lo que interesa es la cubierta: altura del rodal, densidad, biomasa, vigor de un cultivo.
Y en ambos casos el valor está en repetir. Una medición aislada describe; una serie muestra el crecimiento, la pérdida o el efecto de una intervención.

