En infraestructura el terreno cambia mientras se mide. Un camino en construcción no es el mismo de una semana a otra, y el levantamiento tiene que decir qué había en una fecha concreta, no en general.
A eso se suma que casi siempre hay tránsito de por medio —vehicular, ferroviario, portuario— y la medición se encaja en ventanas cortas, a veces nocturnas. La planificación pesa tanto como la técnica.
Y como la obra se paga contra avance, los volúmenes y los estados de pago se apoyan en esos levantamientos. Un criterio de medición mal definido al inicio se transforma en discusión al final.

