En tramitación ambiental el dato geoespacial no se usa para construir: se usa para acreditar. Va a ser revisado por un tercero, observado y, si algo no cuadra, devuelto.
Eso cambia las prioridades. Importa menos el detalle y más la trazabilidad: en qué marco de referencia está, cómo se midió, cuándo, con qué exactitud declarada y con qué metodología reproducible.
Y como los procesos duran años, la información tiene que seguir siendo utilizable y comparable cuando llegue el seguimiento, con otro equipo y otras herramientas.

