Capturar es la mitad del trabajo. La otra mitad es dejar la información en un lugar donde se pueda consultar, cruzar y mantener: una base espacial, un sistema GIS, una plataforma web.
Ahí entran el diseño del modelo de datos, la normalización de lo que ya existe —capas duplicadas, planos sin sistema de referencia, planillas con coordenadas— y el análisis que responde las preguntas del proyecto.
Es la capa menos visible, y la que determina si dentro de tres años la información sigue siendo utilizable o se volvió un archivo que nadie sabe abrir.

